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Dermatitis atópica: síntomas y tratamiento

La palabra “Atopia” viene del griego a-topos que significa “sin lugar”.  Es decir, que toda la piel del organismo está bajo la afectación de este trastorno inmunológico, y la dermatitis, es decir los signos visibles de la enfermedad se hacen evidentes en las zonas de rascado o irritación. La Atopía es debida a una producción desorbitada de IgE que ocurre como respuesta a alérgenos del ambiente. Los pacientes de atopía pueden presentar asma, urticaria, así como alergias a alimentos.

La prevalencia de atopía, según las zonas geográficas, va desde un 2% hasta un 20% en los niños de países más desarrollados. Esta incidencia va en aumento y no está bien aclarado pero, puede tener relación con el fallo en el funcionamiento regulatorio de las células T, que se desarrollan como una parte de la respuesta a la infección. A su vez, esta infección, puede explicar el aumento de la incidencia de las enfermedades alérgicas autoinmunes.

Existe un componente genético muy demostrado, aunque existen niños atópicos de padres sanos. La concordancia de padecer atopía en gemelos monocigóticos y dicigóticos es de un 80% y 25% respectivamente.

¿Cuáles son los síntomas de la dermatitis atópica?

El síntoma cardinal es el prurito y los signos de rascado. Este síntoma ocasiona dificultad para dormir, mantener una actitud hiperactiva y frotarse sin descanso la piel. Este cuadro clínico crea un estado de ansiedad en la familia que ocasiona un círculo vicioso muy perjudicial.

Esta piel alterada, así como el desbalance inmunitario, provoca la aparición de infecciones virales como en los casos graves eccema herpeticum, pero también casos diseminados de molluscum cointagiosum y verrugas vulgares.  También puede agravarse el cuadro con sobreinfecciones por estafilococos.

¿A qué edad se empiezan a manifestar los síntomas?

Los niños atópicos manifiestan síntomas de la enfermedad en un 75% antes de los 6 meses de vida, y un 80-90% antes de los 5 años. Están afectados hasta un 3% de los niños, pero la primera manifestación se puede retrasar hasta la pubertad o la vida adulta. El 60-70% de los niños atópicos remiten sus síntomas en los primeros 20 años, aunque pueden presentar recidivas a los largo de la vida. Las manifestaciones clínicas y la localización de las lesiones cambian con la edad, pero en todos coinciden con la sequedad cutánea.

Los síntomas según la edad:

  • En la Infancia, se aprecian zonas exudativas y vesiculosas, en las mejillas, cara de extensión de miembros y localización imprecisas. Suele respetar la zona del pañal.
  • En la niñez, la piel aparece muy seca, acartonada y excoriada por el rascado. La localización predominante es en flexuras de brazos y piernas, muñecas y tobillos.
  • En la vida adulta, se mantiene la localización de la niñez con tendencia a presentar áreas liquenificadas y en las formas más graves con afectación del tronco, cara y manos. Es característico el dermografismo blanco.

¿Cómo se trata la Dermatitis atópica?

El tratamiento de la Dermatitis Atópica es complejo y debe incluir los siguientes pasos:

  1. Una buena explicación del proceso, educando a los padres y/o pacientes, dando seguridad y ánimos.  Los consejos que se pueden ver en las páginas web de las asociaciones de pacientes son una ayuda para la mejor comprensión del proceso así como para a seguir los tratamientos durante los brotes.
  2. Es importante evitar los factores precipitantes del brote de dermatitis como son los agentes irritantes: ropas de lana, tintes, temperaturas extremas, agua caliente, detergentes.
  3. Los corticoides tópicos constituyen el tratamiento en los brotes de dermatitis. Es frecuente tener que explicar bien la utilización de este tratamiento tanto para evitar el sobreuso, como la infrautilización lo que ahora ocurre con frecuencia por la mala prensa de estas medicaciones. Otros inmunosupresores como el Tacrolimus o el Primecrolimus pueden ser de utilidad con el fin de ahorrar el uso de corticoides.
  4. Para el extremo prurito se deben utilizar los antihistamínicos por vía oral con el fin de conseguir dormir sin picor y ayudar a descansar. Y siempre se debe insistir en el uso de cremas emolientes para evitar la sequedad de piel y espaciar los brotes.
  5. En los casos muy recalcitrantes se puede añadir las sesiones de rayos UVB de banda estrecha o utilizar otros inmunosupresores sistémicos como la ciclosporina, la azatioprina así como el uso de nuevas terapias biológicas actualmente en investigación.

Fuente: topdoctors.es