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Implante mamario: más seguridad, menos riesgos

La significación de la glándula mamaría va más allá de lo meramente orgánico o corporal. Además de ser un elemento diferenciador, está cargado de simbolismo y remite a conceptos tan universales como la maternidad, la feminidad o la sexualidad. De ahí que muchas mujeres disconformes con su pecho recurran a la cirugía estética.

“Hay pacientes que son muy jóvenes a las que nunca se les desarrolla esta glándula, que sufren asimetrías importantes (una mama mucho más grande que la otra) o que se les atrofia después de varios amamantamientos. Además, están las pacientes con cáncer de mama a las que se les ha extirpado el pecho”, explica el doctor Carlos Pestalardo, especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética del Hospital Universitario de Buenos Aires, en Argentina.

Las nuevas técnicas quirúrgicas y, especialmente, la endoscopia, han hecho que esta intervención sea cada vez menos traumática y que la recuperación sea mejor. A ello también han contribuido los nuevos implantes, que han experimentado cuatro importantes avances que repercuten directamente sobre el resultado de la intervención y la seguridad del paciente: ahora son más resistentes, han mejorado su forma, causan pocas complicaciones y son menos líquidos.

“Los implantes ya no son redondos, sino que tienen forma de glándula mamaria. Están menos proyectadas hacia el polo superior y se dirigen más hacia el pezón, por lo que se consigue una caída suave y una forma más natural”.

Contractura capsular

También se ha reducido una de las complicaciones más frecuentes: la contractura capsular. “Cuando un cuerpo extraño entra en el organismo, éste lo aísla formando una membrana que en ocasiones se endurece, cambiando la forma del implante y provocando dolor al paciente. Hasta hace cinco años el porcentaje de contractura capsular en un periodo de 10 años se daba en el 70 por ciento de los casos, pero hoy este porcentaje se ha reducido hasta el 6 por ciento”.

A estos avances se suman la resistencia y la composición del implante, que “ha pasado de forma líquida a gel de silicona y que está cubierto por tres capas entrecruzadas capaces de resistir hasta 1.000 kilogramos de presión”.

La principal ventaja de cara a la recuperación es que la intervención se realiza con anestesia local. “Esto no quiere decir que se pueda realizarse en cualquier consultorio, sino que el paciente no es sometido a asistencia respiratoria. Aun así, es necesaria la presencia de un anestesista y un cardiólogo. Los riesgos son los de cualquier cirugía, pudiendo aparecer hematomas o infecciones”.

Postoperatorio

Las incisiones, cada vez más pequeñas, reducen considerablemente el trauma y facilitan la recuperación. Bastan cuatro horas de postoperatorio y la paciente ya puede volver a su casa. “Tras dos días de reposo normalmente ya se ha recobrado, y al quinto día puede reanudar su actividad laboral”.

Las técnicas empleadas para introducir el implante son muy variadas. “En las mujeres jóvenes es preferible colocar la prótesis debajo del músculo pectoral, ya que cubre mucho la silicona, no se palpa tanto y da más naturalidad a la mama”.

En el caso de las mujeres a las que se les ha extirpado un pecho, es habitual la reconstrucción de la mama mediante expansores tisulares, prótesis que se rellenan con suero fisiológico y que permiten expandir gradualmente los tejidos blandos bajo los cuales son implantados. En otras ocasiones es necesario emplear tejidos de otra zona del cuerpo para reconstruir la mama. Se aconseja un control clínico anual para comprobar la integridad del implante y sólo es necesario cambiarlo cuando se aprecia alguna alteración.

En cuanto al papel del especialista a la hora de recomendar una intervención, Pestalardo recuerda que los cirujanos son, ante todo, médicos, “por lo que debemos velar por la salud del paciente y conocer su perfil psicológico, ya que muchas personas recurren a este tipo de intervenciones porque están pasando por un mal momento psicológico y buscan la solución en la cirugía haciendo peticiones exageradas”.

Fuente: cuidateplus.com