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La otoplastia es la intervención estética más frecuente en la infancia

Aunque la belleza suele valorarse por la proporción de los rasgos de la cara, hay rostros que resultan bellos precisamente por la desproporción de alguno de sus elementos. Sin embargo, esto no ocurre siempre. Mientras una nariz protuberante puede imprimir carácter, unas orejas grandes o en forma de asa carecen del más mínimo atractivo y se prestan a la burla. De ahí que la otoplastia o corrección de las orejas sea una de las intervenciones estéticas más frecuentes, especialmente en la infancia.

La otoplastia consiste en un procedimiento quirúrgico mediante el cual es posible modificar la apariencia de las orejas. Aunque existen muchos tipos de deformidades, la más frecuente es la oreja en forma de asa, que se despliega hacia delante.“Esto se debe a que no se ha formado un pliegue denominado antitrago. En la intervención se intenta reproducir y dar forma a este pliegue con distintas técnicas. Algunas emplean suturas y otras liman o lijan el pericondrio de un lado de la oreja para que adopte la forma correcta”, explica el doctor Miguel Burgueño, coordinador del curso de Cirugía Estética Facial, organizado por la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial en Madrid.

Normalmente este tipo de intervenciones se realizan en torno a los cinco o seis años, cuando el cartílago está totalmente desarrollado, y antes de la escolarización. De esta manera se evita la aparición de posibles complejos relacionados con el tamaño o la posición de las orejas.

Adultos

Pero no sólo los niños recurren a esta técnica. “El perfil del paciente también corresponde al de un hombre adulto que ha arrastrado un complejo debido a sus orejas durante la infancia y la adolescencia y que toma la decisión de operarse cuando es mayor y cuenta con capacidad económica”.

La intervención se realiza con anestesia local y de forma ambulatoria, de manera que el paciente vuelve a casa tras la operación. En los niños se utiliza anestesia general.

Postoperatorio

El paciente debe llevar un vendaje durante 48 horas y evitar cualquier tipo de presión sobre las orejas, por lo que es posible que se deban modificar las posiciones habituales a la hora de dormir.

Las complicaciones más frecuentes están relacionadas con las suturas, que pueden aflojarse durante los primeros días, obligando a intervenir nuevamente.

Fuente: cuidateplus.com