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La piel de la calva, una zona proclive a las quemaduras

Para su protección se pueden utilizar medidas físicas, como gorros, sombreros o aquello que la tape directamente del sol.

La exposición al sol puede originar quemaduras graves en la piel por lo que es recomendable, sobre todo en verano, protegerla de las radiaciones. Sin embargo, existen zonas del cuerpo a las que no se les presta la atención necesaria, a pesar de no haber estado expuestas a los rayos del sol durante mucho tiempo. Este es el caso de la piel de la calva, ya sea originada por herencia genética, factores hormonales o la edad y la cual, a pesar de ser una zona muy expuesta al sol y con una mayor predisposición a las quemaduras que otras partes del cuerpo, no recibe la protección adecuada.

El cuidado de la piel del cuero cabelludo es de gran importancia debido a que, como explica Javier Pedraz, dermatólogo del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, “en verano está muy expuesta al sol”. Para su protección podemos utilizar medidas físicas, como gorros, sombreros o aquello que la tape directamente del sol y que sea lo suficientemente opaco. Según el experto “estas medidas son las más adecuadas para evitar las quemaduras en la zona”. Asimismo y como en el resto del cuerpo, también es recomendable aplicar crema solar con protección en la zona. Pedraz señala que “no existe una crema específica, sino que se utilizan las mismas que se emplean para otras partes del cuerpo”, aunque incide en que, “la mejor forma de evitar la quemadura solar es evitar la radiación o realizar una exposición progresiva”.

Consecuencias de las quemaduras

Si estás medidas se eluden lo más probable es que emerjan quemaduras graves en la zona. Ante esta situación, habría que acudir a urgencias en el momento. El experto señala que “en estas circunstancias lo oportuno es aplicar agua fría o fomentos en la zona para intentar bajar la inflamación”, al igual que si sucede en otra parte del cuerpo. Si la quemadura es de mayor gravedad habrá que tomar corticoides por vía oral o en crema. Pero, las secuelas más graves son las que pueden derivar a largo plazo. La quemadura solar o la exposición al sol aumentan la posibilidad de padecer manchas en la piel o las llamadas queratosis actínicas o lesiones de superficie rugosa. Pedraz explica que “si no hay un cuidado de la zona puede ocasionar lesiones malas en la piel”, es decir, cánceres de piel, como epiteliomas basocelulares o espinocelulares o incluso melanomas.

Fuente: cuidateplus.marca.com