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Otoplastia, la cirugía que dice adiós a las “orejas de soplillo”

Tener las orejas prominentes, conocidas como “orejas de soplillo”, suele generar uno de los mayores complejos estéticos entre adultos y iños. La otoplastia es la cirugía que se encarga del reposicionamiento de las orejas, acercándolas a la cabeza, o la reducción de su tamaño.

Esta cirugía estética se realiza tanto en adultos como en niños, pero conviene que se lleve a cabo antes del desarrollo completo de las orejas, alrededor de los 5 o 6 años de edad. Además, es sobre todo a partir de los 5 años cuando algunos niños con “orejas de soplillo” comienzan a sufrir psicológicamente; por ejemplo, al recibir comentarios burlescos de sus compañeros de colegio. Esta situación genera preocupación en los padres, que buscan el consejo médico, y la literatura científica aún debate si la otoplastia, por la afectación psicológica del trastorno que corrige, es una cirugía estética o reparadora.

Entre los adultos, son los jóvenes, alrededor de los 20 años, los que se realizan más cirugías de este tipo, dado que, después de los 40, suelen perderse los complejos e incluso puede usarse el pelo más largo para ocultar las orejas. La cirugía consiste, en primer lugar, en extirpar un pequeño huso cutáneo de la parte posterior del pabellón auricular. Con esta extirpación conseguimos exponer el cartílago.

Después se esculpe el cartílago y se dobla hacia atrás, rehaciendo los pliegues cartilaginosos normales (en el antihélix) que no están presentes en este tipo de malformación y empleando, si es preciso, puntos internos para mantener la nueva forma. En ocasiones, puede ser necesario quitar una parte del cartílago para obtener una oreja más natural. La cicatriz resultante de la otoplastia queda disimulada detrás de la oreja.

El postoperatorio de la otoplastia

La otoplastia es una cirugía sencilla que no requiere hospitalización. La mayoría de los pacientes vuelven a casa el mismo día de la intervención, aunque, en el caso de los niños, puede ser recomendable permanecer una noche en el hospital hasta que desaparezcan los efectos de la anestesia.

En el postoperatorio hay que llevar un vendaje alrededor de la cabeza durante 2 o 3 días, para luego cambiarlo por una cinta elástica con la que proteger y mantener las orejas en su posición y, al cabo de 10 o 15 días, se retiran los puntos. En estas primeras semanas, las orejas pueden doler un poco, algo que se alivia fácilmente con medicación.

Es importante seguir las instrucciones del cirujano plástico respecto al uso del vendaje y debe evitarse durante el primer mes cualquier actividad en la que puedan doblarse las orejas. Y, como en cualquier operación estética, es fundamental ponerse en manos de un profesional titulado, que cuente con un equipo y unas instalaciones adecuadas.

Fuente: secpre.org