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Si no quieres que tu piel sufra este verano, ¡apunta estos tips!

Reparar, hidratar y preparar nuestra piel antes de exponerla al sol deberían ser los principios básicos para mantener una piel sana y joven.

Con el verano y el buen tiempo debemos extremar el cuidado de nuestra piel. »Reparar, hidratar y preparar nuestra piel antes de exponerla al sol deberían ser los principios básicos para mantener una piel sana y joven», explica Ester Herranz, directora de Nuevo Concepto Estética Avanzada de Burgos.

Por ello, Ester Herranz nos explica cómo cuidar la piel correctamente en verano. ¡Apunta!

1. Acierta con la crema de protección solar. Para poder proteger el cutis, debemos conocer nuestro tipo de piel, ya que no somos todos iguales ante el sol. Todo depende de nuestro fototipo, que viene definido por el color de la piel, color del cabello, tendencia a las quemaduras solares y la aptitud al bronceado. Estas particularidades están genéticamente programadas. Una vez conocemos nuestro fototipo, ya podemos elegir la fotoprotección que mejor se adapta a nuestra »sensibilidad» natural al sol. Pero también hay que tener en cuenta las condiciones de exposición solar. En ocasiones la piel puede presentar una sensibilidad exacerbada al sol independientemente del fototipo, debido a que ha sufrido agresiones repetidas (climáticas, cosméticas, medicamentosas) o debido a que reacciona ante estímulos a los que una piel normal no reaccionaría (alergia) e incluso puede llegar a volverse intolerante al sol.

2. El cielo nublado también quema la piel. Contrariamente a lo que se pueda pensar, un cielo nublado deja pasar los rayos UVA y UVB del sol. Solamente detiene los rayos infrarrojos, por eso no sentimos sensación de calor pero podemos llegar a quemarnos. Asimismo, nos olvidamos a menudo que la luz visible y los rayos ultravioletas del sol pueden alcanzar la piel humana también indirectamente, al reflejarse sobre diversas superficies: sobre el agua un 20%, sobre la hierba un 10%, sobre la nieve un 85% y sobre la arena de un 15 a un 25%.

3. Limpiar, hidratar y proteger. Igual que nos lavamos los dientes desde que somos pequeños, deberíamos introducir un hábito saludable respecto del cuidado de nuestra piel. Debemos limpiar, hidratar y proteger nuestra piel desde jóvenes.

4. La piel es el espejo de nuestra dieta. Comer un menú saludable y equilibrado que aporte los nutrientes necesarios y específicos se reflejará de forma inmediata en la piel. Comienza el día con agua tibia con limón, ya que activa el metabolismo y ayuda a eliminar toxinas; y bebe agua o infusiones aunque no tengas sed, dado que desintoxican el hígado, hidratan el cuerpo y bajan los niveles de colesterol. Es aconsejable, en general, cerca de dos litros al día.

5. Presta especial atención a la piel del cuello, escote y labios. Los labios y el escote son zonas extremadamente sensibles a la exposición solar. También la nariz, las orejas o los empeines. Aplica protección solar en estas zonas por la mañana y no olvides reaplicar a lo largo del día. Por la noche, tras la limpieza de la piel, es recomendable realizar cuidados específicos en la zona perilabial y en el contorno de los ojos para combatir arrugas y líneas de expresión.

Fuente: consalud.es