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Tips para que la primavera no altere tu piel

En primavera pasamos más tiempo al aire libre, sin embargo, sufrimos una consecuencia indeseable: la exposición a la contaminación, uno de los agentes envejecimiento más eficaces.

Que la primavera »la sangre altera» no es ninguna revelación. Lo aprecias cada año en tus propias carnes cuando los días empiezan a alargarse y la luz ejerce su estimulante efecto sobre tu sistema endocrino. Toda una fiesta de resurrección y despertar hormonal que se refleja inevitablemente sobre el órgano más expuesto a los cambios ambientales: la piel.

En este sentido, Eva Raya, co-creadora de Alice in Beautyland, señala que tras el frío, el viento y los cambios de temperatura propios del invierno »resulta interesante hacer una cura de hidratación aportando ingredientes activos con componentes humectantes que ayuden a mantener las reservas de agua en la piel».

Por otro lado, con la llegada del buen tiempo pasaremos más tiempo al aire libre, lo que es una gozada, sin embargo, sufriremos una consecuencia indeseable: la exposición a la contaminación, uno de los agentes envejecimiento más eficaces. Para combatir esto, aplícate con la limpieza mañana y noche y emplea productos suaves, específicos para pieles sensibles, que respeten el manto lipídico y retiren los desechos sin resecar la piel.

Las bases fluidas son fabulosas en invierno, pero en primavera y verano tienden a favorecer la aparición de brillos y resultan poco confortables a lo largo del día, sobre todo si sudas.

Otra cosa a tener en cuenta en la primavera es el cambio de maquillaje. Y es que, las bases fluidas son fabulosas en invierno, pero en primavera y verano tienden a favorecer la aparición de brillos y resultan poco confortables a lo largo del día, sobre todo si sudas. El maquillaje mineral en polvo representa una buena alternativa, puesto que »es ligero, deja que la piel respire, no tapona los poros y queda muy natural. Además, ilumina muchísimo la piel y se reaplica fácilmente con la ayuda de la brocha», comenta Eva Raya.

Asimismo, la pauta más recomendada por todos los dermatólogos del mundo en toda época del año se vuelve imprescindible a partir de ahora. Ojo: es preferible usar un factor de protección bajo (30 es ideal) que uno más alto.

»Subir el SPF a 50 implica añadir muchos más químicos por ganar unos minutos más de protección. Lo importante es que se respete la regla de oro con los solares: reaplicar después de un par de horas y tras el baño, la sudoración o el secado con toalla. Como dermatólogo he asistido a muchos casos de cáncer de piel en personas que usaban su SPF50 religiosamente. ¿Fallaban los protectores? No, el problema es que, al llevar un fotoprotector tan alto, la gente tiende a olvidar el protocolo de aplicación. Esto es lo que marca realmente la diferencia», señala el doctor Marko Lens, creador de Zelens.

Entonces, ¿cuál es la protección más segura? La que ofrecen los filtros solares físicos (óxido de zinc y dióxido de titanio). »Estos tienen la ventaja de ser biodegradables y los únicos permitidos en la cosmética natural», cuenta Eva Raya.

Fuente: consalud.es